jueves, 1 de septiembre de 2011

Las tarjetas postales eróticas de principios del s. XX


«—Y unas curvas… ¡qué curvas! —detalló con un matiz goloso—. ¿Te acuerdas de aquellas postales patrióticas?
En el frente de Francia corrían de mano en mano unas tarjetas postales con imágenes de bellas señoritas desnudas retratadas en eróticas posturas, que se distribuyeron con el loable y patriótico fin de elevar la moral a los soldados. Y ¡vaya si lo lograron!»
(DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, capítulo 5)

Vuelvo con una curiosidad de esas que me encanta incluir en mis novelas. La exaltación del erotismo es una de las razones por las que la época en que transcurre DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN resulta apasionante. Los que conocéis mi estilo, ya sabéis que no se trata de una novela romántica de las consideradas eróticas; en absoluto. Pero familiarizarnos con el ambiente en que se movían los personajes que pueblan sus páginas nos ayuda a conocerlos mejor.
Es a principios del siglo, con el nacimiento del cine, cuando empiezan a filmarse las primeras películas que mostraban imágenes de sexo explícito, pero de eso ya os hablaré en otra ocasión.


Hoy quiero hacer un repaso a las primeras postales eróticas. Éstas eran cartulinas con fotografías de desnudos femeninos o insinuantes retratos de señoritas en ropa interior. Algunas de ellas, coloreadas a la acuarela para dotar de realismo las imágenes en blanco y negro.
La tarjeta postal aparece por primera vez en Francia, en el Estrasburgo de 1870 asediado por el ejército alemán, utilizada por la población civil como via para poder comunicarse con el exterior. Se hizo muy popular porque contaba con una reducción de franqueo respecto a la carta ensobrada.
Los fotógrafos franceses tardaron poco en verle otras posibilidades y en rentabilizarlas, ya que suponían un soporte gráfico barato, de fácil reproducción y comercialización. Algunos plasmaron escenas pornográficas de alto contenido sexual. Estas postales consideradas "indecentes" fueron concebidas para disfrute de caballeros en círculos elitistas o en ambiente de burdel. Hecho documental clave para entender el cambio de mentalidad que supuso la transición del XIX al XX y que cobró todo su explendor en la Belle Époque. Pero no son esas en concreto las que hoy nos ocupan.



Otros retratistas emplearon la tarjeta postal como medio de expresión artística. Un soporte distinto y novedoso para enalzar la belleza del desnudo masculino y femenino, tal como se ha hecho a través de la pintura y la escultura desde el principio de los tiempos. Pero mucho más impactante por su realismo que la imagen pictórica, por lo que la fotografía supuso desde su invención un serio competidor para ilustradores y dibujantes.
Poco a poco, éstas van adquiriendo un tono más frívolo y sensual en una sociedad que siente una mezcla de fascinación y turbación ante la imagen de un cuerpo desnudo.
Si en la II Guerra Mundial, las "pin up" del dibujante Vargas ayudaron a mantener alta la moral del ejército americano -en toda taquilla, ambulancia o cabina de avión colgaba una de las famosas "Vargas Girls"-; durante la Gran Guerra se distribuyeron postales eróticas para elevar el ánimo de los soldados que estaban en el frente. Tal como narro en mi novela, las llamadas "cartas postales patrióticas", retratos de bellas señoritas en sugerentes posturas, corrían de mano en mano entre las tropas a ambos lados de las trincheras.

No sólo mostraban desnudos. Las imágenes de la mujer, envuelta en sensuales piezas íntimas que incitaban la imaginación, supusieron un drástico cambio en la concepción de la ropa interior que hasta entonces era un mero símbolo de recato -profusión de tela, lazadas, ataduras y prendas unas sobre otras-. O de posición social, ya que a las mujeres con corsé les era materialmente imposible desempeñar un trabajo que no fuese breve y sedentario.
Gracias a estas pícaras postales, la lencería femenina se convirtió en objeto de fantasía erótica.
Os invito a mirar este vídeo-montaje que recoge una selección de tarjetas postales eróticas de 1900 a 1929. ¡Seguro que habría hecho las delicias de nuestros bisabuelos!

Y no olvides que DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN estará disponible en las librerías y puntos de venta en septiembre y que Éride Editores, desde su web, envía pedidos a cualquier país del mundo.

FUENTES:
Érotique 1900
El entorno: técnica y cultura de la fotografía, cap. II. Archivo ARPA.
Historia de la lencería femenina. Resumen exposición "Secrets" en el Museo Textil de Saint Gall (Suiza)

13 comentarios :

Teresa Cameselle dijo...

Interesante artículo, Olivia, se nota que te has empapado de los usos y costumbres de la época. Qué ganas le tengo a esa novela. ¡¡Mucha suerte con ella!!

Olivia Ardey dijo...

¡Gracias, Teresa! Tú mejor que nadie sabes cuánto se disfruta escribiendo romántica histórica, precisamente por el período de documentación. Sin duda, apasionante. Un beso.

Dama Blanca dijo...

Sabía de estas postales por verlas en algunas películas, pero nunca me había parado a buscar ninguna ni información sobre el tema. ¡Me parecen preciosas! a mí me encantan las ilustraciones pin up, y esto es bastante parecido. La verdad es que algunas pueden rivalizar perfectamente con algún cuadro de cualquier museo ^_^
Besitos y gracias por este artículo tan interesante!

Olivia Ardey dijo...

La verdad, Dama, estas postales picantes tienen un encanto especial porque con ojos de hoy se ven tan inocentes...
Un beso.

Lucía de Vicente dijo...

Estupenda entrada, Olivia. Un gustoso aperitivo de todo la cantidad de datos e información diversa de la que has tenido que empaparte para dar vida a "Delicias y Secretos en Manhattan". ¡Enhorabuena!

Olivia Ardey dijo...

Lucía, ya sabes que yo disfruto con eso. Un abrazo.

LuZerna dijo...

La primera de las imágenes que ilustran la entrada me encanta (me sobra el cigarro, pero en su época era signo de modernidad y liberalismo)

Muy interesante, gracias Olivia.

Besos

Eleanor Atwood dijo...

Y pensar que sólo unos años antes era indecoroso enseñar el tobillo... ja!! cómo cambian los tiempos...
ahora ya los hombres miran esas postales y ni les viene ni les va, y encima se pondrán a criticar los michelines de las modelos.
Aunque yo a la verdad siempre preferiré la época en la que la insinuación daba lugar a la imaginación. Ahora el trabajo ya viene hecho, jeje.

Un beso.

Olivia Ardey dijo...

Luze, Eleanor, ¡gracias por la visita! Me alegra que os haya gustado.

Ro dijo...

Enhorabuena, Olivia.
La verdadera exaltación de lo femenino son esas curvas por donde sí le es posible circular, sin resbalar, al deseo.
Y pensar que critican a Kate Winslet por las suyas...

Olivia Ardey dijo...

Desde luego, ¡y todo natural! Un beso, Ro.

SweetDirtyDraco dijo...

Me encanta este post. Estas fotos que ahora podrían considerarse Naif, en su dia fueron una auténtica revolución. Es fascinante asistir al devenir de la historia, nos ha tocado vivir en un periodo de grandes y vertiginosos cambios en todos los sentidos. El gran universo virtual que supone internet nos pone delante de nuestros ojos, en menos de dos segundos, lo que antes costaba toda una vida ver a unos pocos privilegiados, si es que tenian la fortuna de acceder a esas insinuantes y "pecaminosas" instantaneas. Ahora las tienes en vivo y en directo, por millones, en blanco y negro, color, 3D ... Pero ... se ha perdido en el camino parte de esa exaltación artística de la sensualidad y de lo físico. Ana

Olivia Ardey dijo...

¡Y a veces creemos que somos lo más, cuando ya está todo inventado! Nuestros bisabuelos nos daban lecciones de erotismo, fijo. Un beso y gracias por la visita.

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